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"La magia solo se revela, a los que sienten amor por ella..."Photobucket

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9.23.2007

Moyugba


Moyugba


Moyugba Olofín, Moyugba Olorún, Moyugba OloddumareOlorún Alabosudayé, AlabosuniléOlorún Alayé, Olorún ElemíMoyugba Ashedá, Moyugba AkodáMoyugba ayaí odún, oní odún, odún oláMoyugba babá, Moyugba yeyéMoyugba ará, Moyugba iléMoyugba gbogbowán olodó araorún, oluwó, iyalosha, babalosha, omó kolagbá Egún mbelése OloddumareAraorún, ibá é layén t’orún (Nombres de los egun uno a uno, conocidos por el oficiante a lo que los presentes responden una y otra vez) ibá éDespués de saludar a todos los ancestros conocidos o reverenciados de acuerdo a la tradición del ascendente del Olorisha, el sacerdote dice:Ibá é layén t’orún gbogbó Egún araorún orí emí naní (Se menciona el nombre propio en reverencia a nuestros ancestros)Ibá é layén t’orún gbogbó Egún araorún orí iyalorisha emí (aquellos que acompañan a la iyalorisha - madrina -o babalorisha - padrino)Ibá é layén t’orún gbogbó Egún araorún orí Ojigbona emí (Los de la Oyugbona)Ibá é layén t’orún gbogbó Egún araorún orí ni gbogbó igboro kalé ilé (Los de todos los presentes en la casa)Ibá é layén t’orún gbogbó Egún, gbogbowán olodó, lagbá lagbá, Araorún, otokú timbelayé, mbelése Olorún, Olodumare.Kinkamashé - (Iyálorisha or Babálorisha)Kinkamashé - (Oyugbona)Kinkamashé - (Oriaté)Kinkamashé - (Babalawó)Kinkamashé (Cualquier Olorishas vivo de su linaje que queramos saludar o rezar por él)Kinkamashé Orí Eledá emí naní - (Yo)Kinkamashé gbogbó kalenú, igboró, aburó, ashíre, Oluwó, Iyalosha, Babalosha, kale ilé.Significado de las palabras usadas en esta Moyugba:Moyugba Saludo o rindo homenaje aOlofín Dueño del PalacioOlorún Dueño del cieloOlodumare. Dueño de la vasta extensión del universoAlabosudayé Los protectores globales de la tierraAlabosunilé. Los protectores de la tierraAlayé El primer ser viviente (Dios)Elemí. El dueño del alientoAshedá y Akodá Los divinos mensajerosAyaí odún Los días pasadosOní Odón El día presenteOdún olá Los días por venir, el futuroBabá PadreIyá MadreYeyé MamáArá Cuerpo; el planetaIlé El suelo que pisamos; la casa donde estamosGbogbowán olodó A quellos que partieron de nuestro camino y viven al borde del río (Los Olorishas fallecidos)Araorún (Araonú) Ciudadanos del CieloOluwó Sacerdote de IfáIyalosha Madre de santo; sacerdotisaBabalosha. Padre de santo; sacerdoteOmó kolagbá Alto sacerdote dotado y reconocido en todos los aspectos de la religión.Mbelesé al pie de Ibá é layén t’orún (t’orún) Aquellos que han partido de la tierra al cielo (orún reré)Alagbá lagbá Todos los ancianos, presentes o no (lit. un anciano entre ancianos)Otokú. El o ella que fallecióTimbelayé. Firme en el otro mundoKinkamashé. La bendiciónOjigbona (Oyugbona) Asistente de la iniciación Iyá o BabálorishaOriaté El sacerdote de mayor rango que realiza las ceremoniasEmí naní. Yo; por mi mismoGbogbó kalenú Los presentes en la casaIgboro VisitantesAburo (abure) Hermano o hermanaAshiré Niño pequeño; otra acepción: que se monta o es caballo de los Orishas (persona que es posesionada por un Orisha)Kalé ilé Todos los que estan en la casa

Destruyendo al projimo/del guerrero de la luz

Photobucket Malba Tahan ilustra los peligros de la palabra: una mujer tanto fue pregonando que su vecino era un ladrón, que el muchacho acabó preso. Días después, descubrieron que era inocente; lo soltaron y él procesó a la mujer. -Hacer unos comentarios no es algo tan grave - dijo ella al juez. -De acuerdo -respondió el magistrado- . Hoy, al regresar a su casa, escriba todo lo que habló mal sobre el joven, después pique el papel y vaya tirando los trocitos por el camino. Mañana vuelva para escuchar la sentencia. La mujer obedeció y volvió al día siguiente. -Está perdonada si me entrega los pedazos de papel que tiró ayer. En caso contrario, será condenada a un año de prisión- declaró el magistrado. -Pero eso es imposible! ¡El viento ya ha dispersado todo! -De la misma manera, un simple comentario puede ser esparcido por el viento, destruir el honor de un hombre y después es imposible arreglar el mal ya hecho. Y envió a la mujer a la cárcel.

Celia Cruz, nos canta sobre las yerbitas

Lo oscuro

Photobucket Siempre el nacimiento viene de lo oscuro. (j.f. Moratiel) Hallarse en el vivir de oscuridad, en ese sentir de vacío, de esa nada que nos inunda, crea en nosotros dolor, tristeza, sentimos hundir nuestro ánimo y nuestra habitual expresión se torna triste. Nada parece alegrarnos, ni los colores de la vida pintan nuestras horas de vida… leer, escuchar, recordar las palabras de Moratiel es una solución, no es una fórmula mágica, no es una parche que podamos ponernos en el día de hoy, no es una píldora para calmar el dolor de cabeza, no es eso ni mucho menos. Retomar el sentido de las palabras de Moratiel es recordar y caer en la cuenta que en la oscuridad nos desprendemos de aquellas cosas que pierden valor, de aquello que ya carece de interés, nos ayuda a valorar y a dar sentido a lo más pequeño de la vida, a lo discreto, a lo humilde, a lo inapreciable quizás y en todo ello sentir uno que simplemente está bien. Moratiel solía decir que cuando uno está bien, todo lo está, y uno sabe cuando está bien. Estar bien es nacer a lo pequeño, a lo insignificante, a lo más elemental de la vida, de nuestra vida, ese “buenos días” del vecino que encontramos en el ascensor, ese dejarnos paso en el metro, ver la sonrisa de un niño que va a la escuela agarrado de la mano de su madre, recibir el rayo de sol de la mañana, o la fina lluvia que quizás nos haga aligerar el paso… y sentir que todo eso que nos rodea es la expresión de la vida, es el entorno que nos acoge, es escuchar el latido de la vida, un latido que puede ser también el nuestro. La oscuridad no está en lo que nos rodea, la oscuridad no está en el entorno, la oscuridad es el color de nuestra mirada, la predisposición de nuestra comprensión, de nuestro pensamiento… pero también la oscuridad es necesaria para que a través de ella desechemos lo que ya no nos sirve, lo que ya no necesitamos y dejemos espacio y lugar a lo nuevo que nos aguarda. Sepamos aceptar la oscuridad como tránsito, como puente que cruza al otro lado y descubrir la inagotable riqueza de la vida.

La lluvia....

Photobucket Siento la lluvia caer pero mi alma está calma. Siento volar el deseo pero mis pasos pisan la tierra. Por sentir siento que nada es lo que veo. La lluvia cae y la luz me habita. El aire es frío y el adentro cálido. Las miradas tristes y mis ojos azules. Siento que la vida cruza por las calles, a veces desnuda, a veces triste y en el sentir de cada uno nace al latir de lo invisible. Vivir... sentir la vida... mirarla con los ojos del alma.

Respeto por las religiones y filosofias de otros

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